¿Black Friday? Aquí somos más de romerías.

Creo que en mis casi 40 otoños he comprado en Black Friday una única vez. Fue un electrodoméstico con un buen descuento que muchos años después seguimos usando casi a diario, así que fue una buena compra.


Supongo que imaginas que lo que quiero trasladarte en este post es un alegato visceral contra una costumbre americana basada en la compra salvaje. Creerás que vengo a contarte que las ofertas no son tales en la mayoría de los casos y que los únicos beneficiados son las grandes superficies. Esperas que te cuente que los pequeños artesanos y comerciantes tenemos unos márgenes muy ajustados y no podemos competir con los enormes descuentos anunciados por los centros comerciales. Y en parte es cierto, pero como en casi todos los aspectos de la vida, los matices se mueven en una escala de grises y hay pocos elementos blancos o negros.


Es cierto que es una costumbre extranjera, pero eso en sí mismo no es un problema. Si vamos al origen, la mayoría de nuestras festividades no han surgido en nuestro territorio y las celebramos y sentimos como parte de nuestra identidad. Y aunque me gustaría mucho ver una romería -mataría por una romería- en honor a San Roquito en Macon (Georgia) la cruda realidad es que es más probable que seamos nosotros los que adoptemos la enésima costumbre americana. ¿Por qué? Porque San Roquito es una preciosa tradición, pero no es una fiesta basada en el consumo, no cuenta con una enorme campaña de marketing y es casi imposible que las tiendas de Cherry Street ofrezcan un 60% de descuento en trajes típicos canarios.


El Black Friday en sí mismo no es ni bueno ni malo. El problema es la compra sin reflexión y por impulso. Si vas a aprovechar estos días para hacerte con un artículo de primera necesidad que una semana más tarde te costará bastante más caro, ¡adelante!. Puede que simplemente lleves mucho tiempo queriendo una tablet o unos zapatos bonitos: ¡adelante!.


¿Eso significa que THE TROPICAL COMPANY lanzará en estos días sus ofertas? NO.


No creemos en el consumismo salvaje donde lo único que importa es gastar el dinero como si quemara en el bolsillo. Dejar tu tarjeta de crédito temblando no forma parte de nuestras metas corporativas.


¿Venderíamos más en esos días? Seguramente, pero no lo sabremos nunca porque no participaremos. Esos valores no nos definen. Creemos firmemente que hay otra manera de hacer las cosas.


Queremos que elijas THE TROPICAL COMPANY porque sientes el pelo menos graso desde que usas nuestro Champú de Caolín, porque el olor del Champú de Hinojo te devuelve a la infancia o porque alucinas con lo suave que tienes el pelo desde que probaste el acondicionador de Pomelo. Elige THE TROPICAL COMPANY porque estás harta de generar residuos plásticos. Elígenos porque crees que las compresas de tela te harán ahorrar dinero, reducir tus residuos y ser más consciente de tu naturaleza cíclica. Elígenos porque no usamos plásticos ni sustancias contaminantes. Queremos que nos elijas porque otra forma de consumir es posible y para esto, no necesitas una oferta de Black Friday (o de Ciber Monday).


Compres o no compres, te seguiremos queriendo igual. Y recuerda: Be TROPICAL my friend... ;)













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