La química de lo cotidiano o por qué no siempre lo natural es mejor

Actualizado: sep 16

La Química es apasionante. Si, ya se que la física también y la biología, las matemáticas y la psicología... todas tienen su aquello. Pero la Química es otra historia; es la más discreta de todas las disciplinas. Permanentemente se desencadenan reacciones químicas ante nuestros ojos y apenas somos conscientes de ello. ¿Recuerdas cuándo conociste a tu pareja? Esa sensación de que todo encaja y tu sonrisa de tonto. Crees que es culpa del destino o de la Teoría del Hilo Rojo, pero en realidad es pura Química. Tu cerebro se maravilló ante un conjunto de estímulos relevantes y lo inundó todo de oxitocina y otros neurotransmisores, haciéndote caminar a un palmo del suelo y sintiéndote el ser más afortunado del planeta. Puede que sea menos romántico pero no es menos maravilloso.


En los últimos tiempos, especialmente en las redes sociales, se ha gestado un movimiento contrario a cualquier cosa que huela a Química. La quimiofobia es la aversión sin fundamento ni justificación a todo lo relacionado con la química, entendiendo que cualquier sustancia procesada químicamente es nociva y que lo natural siempre es la mejor opción.


Este es un error meramente conceptual y se acabaría rápidamente leyendo, investigando y contrastando un poco más. El pan calentito es el resultado de una reacción de fermentación, encender una vela es el resultado de una reacción de combustión y cuando tomas bicarbonato para la acidez estás llevando a cabo una reacción de neutralización. ¿Ves? Todo química. ¿Hay algo nocivo en ello? No.


La afirmación tan extendida de que todo lo natural es siempre mejor, tampoco es cierta. Por ejemplo: un producto tan natural como el aceite esencial de Salvia Officinalis es un potente neurotóxico que induce crisis convulsivas y en función de la cantidad ingerida puede ser letal en cuestión de minutos. Recuerda siempre que no hay nada más natural que la cicuta que crece en las cunetas, y sin embargo, mató a Sócrates.


Pero... Si THE TROPICAL COMPANY es una marca de Cosmética Natural ¿Cómo puedes decir todo esto? Pues porque lo cortés no quita lo valiente. La ciencia es ciencia y nosotros buscamos siempre el apoyo y el aval científico en todos nuestros productos. No incluiremos ningún ingrediente que ayude a elevar tu espíritu (quizá si, pero no es nuestra principal intención), pero si incluiremos ingredientes que tengan un principio activo coherente con el resultado que deseamos obtener.


La diferencia entre una marca como THE TROPICAL COMPANY y una marca de cosmética industrial, radica en el origen de sus ingredientes. En nuestro caso, aunque procesados químicamente, tienen un origen natural y respetuoso con el medioambiente. Además, es necesario contar con una amplia base de conocimientos para poder formular productos estables y seguros para el uso humano. En el caso de la cosmética industrial suele tener un origen sintético y no siempre inocuo. Por ejemplo: en la gran mayoría de champús industriales encontramos entre sus ingredientes el "Sodium Lauryl Sulfate". Es un tensioactivo aniónico; básicamente un detergente muy eficaz. ¿Por qué no lo usamos en Cosmética Natural? Pues porque es un limpiador bastante agresivo, que tiende a generar irritación y sequedad. Además de eso, se produce a partir del aceite de palma, con todos los problemas medioambientales que ello conlleva, y es altamente contaminante para el agua, los animales y las plantas.


Tienes el deber de leer las etiquetas de los productos que compras. Si, el deber. Porque la industria va a intentar colártela y lo conseguirá en la mayor parte de las ocasiones. Te dirán que su producto tiene un 95% de ingredientes naturales. Lo que no te dicen es qué son el 5% restante. Eso tiene un nombre: greenwashing.


No todo es blanco o negro. Por ejemplo: la vaselina pura o neutra que tanto usamos para hidratarnos. ¿Sabes cuál es su composición? Es una mezcla de hidrocarburos a los que se les ha eliminado el color. Si, hidrocarburos. Es un derivado directo del petróleo. ¿Es la vaselina el demonio? No. Su uso está más que justificado en algunas situaciones, casi todas médicas, pero no en situaciones cosméticas con el fin de hidratar. Existen opciones más naturales, más afines con la piel y más respetuosas con la naturaleza, pero la decisión final debes tomarla tú.


Lee, aprende, cuestiona y elige el producto que más se adapte a tu bolsillo, necesidades y valores. No te agobies y disfruta del proceso. Recuerda que cada gesto cuenta.


Ah... Y Be Tropical my friend... ;)












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